18 de Diciembre – Día Internacional del Migrante: Una visión humana de las migraciones

En el año 2000, la Asamblea General de las Naciones Unidas instituyó el 18 de diciembre como el Día Internacional del Migrante[1] a partir del progresivo interés de la comunidad internacional en proteger los derechos humanos de las personas migrantes. En tal sentido, a través de esta conmemoración se convida a los Estados Miembros, y a las organizaciones intergubernamentales y no gubernamentales, a difundir información sobre los derechos humanos y las libertades fundamentales de las personas migrantes, a intercambiar experiencias y a formular medidas para protegerlos.

Esta nueva conmemoración del Día Internacional del Migrante nos encuentra celebrando asimismo la reciente adopción, por parte de los Jefes de Estado y de Gobierno de los Estados Miembros de las Naciones Unidas, de la Declaración de Nueva York para los Refugiados y los Migrantes, el 19 de septiembre pasado en el marco de la “Reunión de Alto Nivel sobre la Respuesta a los grandes desplazamientos de refugiados y migrantes”. Conmemoramos además el primer año de la vigencia de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible aprobada en el seno de Asamblea General de las Naciones Unidas en septiembre de 2015, y el 65° Aniversario de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), el cual tiene lugar en el marco de su incorporación formal a la Organización de las Naciones Unidas (ONU) como organismo conexo.

La República Argentina ha sido parte de los 193 Estados Miembros de las Naciones Unidas, que adoptaron la Declaración de Nueva York para los Refugiados y los Migrantes, la cual contiene fuertes compromisos hacia estas poblaciones, entre los que se destacan: a) proteger la seguridad, dignidad y derechos humanos y libertades fundamentales de todos los migrantes, independientemente de su estatus migratorio, en todo momento; b) dar soporte a los países que rescatan, reciben y acogen a grandes cantidades de refugiados y migrantes; c) integrar a los migrantes en la planificación y marcos de trabajo relacionados con la asistencia humanitaria y para el desarrollo; d) combatir la xenofobia, racismo, y discriminación hacia los migrantes; entre otros. 

En relación a la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, los Estados Miembros se comprometieron, a través del objetivo 10.7 de dicha Agenda, a cooperar internacionalmente para facilitar la migración y la movilidad humana de las personas de forma ordenada, segura, regular y responsable, entre otras medidas, a través de la aplicación de políticas migratorias planificadas y bien gestionadas. Adicionalmente, expresaron su compromiso de no dejar a nadie atrás, incluyendo a los migrantes, en relación a otros objetivos relacionados con la erradicación de la pobreza; la salud; la educación; la igualdad de género; el trabajo decente y el crecimiento económico; y el cambio climático, por mencionar únicamente a algunos.

Estos importantes hitos alcanzados a nivel mundial reflejan que la cuestión migratoria es clave en la agenda política internacional, regional, nacional y local, como consecuencia directa de que la migración es una dimensión inevitable de nuestro mundo globalizado. En relación con la dimensión cuantitativa del fenómeno, existen alrededor de 244 millones de migrantes internacionales en el mundo, cifra que aunque no representa un crecimiento desmesurado en las últimas décadas en términos de porcentaje de la población total  (los migrantes representan alrededor del 3% de la población mundial), si refleja mayor diversidad en las rutas: las personas se mueven desde y hacia más lugares que en épocas pasadas, entre otros factores, tornando justamente a la migración más relevante para todos los gobiernos y sociedades.

En este contexto, desde la OIM se ha sostenido, tanto a nivel global como a nivel de país, que la migración no es un problema a ser resuelto, sino una realidad humana que debe ser gobernada de manera que:

  1. Respete los derechos humanos de todos los migrantes, independientemente de su estatus migratorio;
  2. Facilite la migración de manera segura, ordenada, digna y regular;
  3. Promueva el bienestar socioeconómico de los migrantes y de las comunidades de origen, tránsito y destino.

En esta línea, en Argentina diversos estudios dan cuenta de que en el país residen 1.805.957 personas migrantes procedentes mayoritariamente de América (81,2%) y Europa (16,5%) y, en una proporción mucho menor, de Asia (1,7%), África (0,2%) y Oceanía (0,1%). El total de migrantes representa el 4,5% respecto del total de la población censada.[2] La mayor parte de la población migrante reside en la Provincia de Buenos Aires (52,2%) y en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) (21,1%).

Del total de la población migrante de origen americano (1.471.399 personas), casi el 85% proviene de países limítrofes, cuya representatividad en orden decreciente es: paraguayos (alrededor del 36%),  bolivianos (23,5%), chilenos (13%), uruguayos (casi el 8%), y brasileños (menos del 3%), en tanto que los peruanos representan el 10,6% del total de migrantes americanos. Existe un  predominio de las mujeres entre las personas migrantes de origen americano, mientras que entre las de origen asiático y africano la proporción mayoritaria es de varones.

Alrededor del 80% de las personas migrantes de origen americano se encuentra en edades activas (15-64 años), mientras que aquellas de origen europeo evidencian un notorio nivel de envejecimiento. Entre las personas migrantes procedentes de África y Asia también se resalta su proporción en edades activas.

En relación con su nivel de educación, las personas migrantes de países limítrofes cuentan con niveles educativos en promedio inferiores a los de la población total de la Argentina, mientras que entre aquéllas que provienen de países de la región que no limitan geográficamente con la Argentina, las de origen europeo y el resto de las personas migrantes cuentan con niveles más elevados que los del promedio nacional.

Los trabajadores y las trabajadoras migrantes residentes en la Argentina se concentran, sobre todo, en el área de la construcción; el trabajo doméstico; la confección de indumentaria en talleres textiles; el comercio; y la horticultura. Se podría inferir que el alto nivel de  informalidad y precariedad laboral de estos sectores de actividad  en la Argentina daría cuenta de que la mano de obra migrante ha tenido un rol complementario a la fuerza de trabajo local pues frecuentemente las personas migrantes ocupan aquellos puestos de trabajo que resultan poco atractivos para la población nativa.[3]

El mundo entero también es testigo de la creciente xenofobia, discriminación, racismo y discurso negativo hacia los migrantes. El Mapa de la Discriminación elaborado por el INADI en 2013 da cuenta de ello, destacando que los principales motivos de discriminación identificados por los encuestados son el nivel socioeconómico, la nacionalidad y el color de piel. En estas líneas, otra de las imágenes estereotipadas respecto de los migrantes es la que los vincula con el delito y la sobrepoblación de las cárceles.  En la Argentina,  el Sistema Nacional de Estadística sobre Ejecución de la Pena (SNEEP) consigna que la población alojada en unidades de detención fue para el 31 de diciembre de 2015 de 71.464 personas, de las cuales 4.449 eran extranjeras, representando el 6% del total.

En el marco del contexto internacional y local presentado, es imprescindible comprender que la migración es inevitable - en tanto formamos parte de un mundo globalizado, cada vez más interconectado e interdependiente-  y deseable - en tanto se posibiliten vías para que los migrantes desplieguen su potencial humano y puedan contribuir de manera positiva a las sociedades de origen y destino-.

Como se mencionó, la perspectiva de derechos humanos es el abordaje indispensable en el entendimiento y la gobernanza de la cuestión migratoria, que reconoce a las personas migrantes como sujetos de derechos, con las mismas esperanzas y sueños que pueden tener los nacionales de cualquier país: poder desarrollar sus vidas en paz, de manera segura y productiva.

En este sentido,  la Ley de Migraciones Nº 25.871 adoptó la perspectiva de derechos humanos a la vez que brinda un marco legal propicio para la regularización de las personas migrantes, sobre todo de aquellas provenientes de los Países miembro del MERCOSUR y asociados, que a su vez facilita su inclusión a nivel nacional.  La regularización de personas migrantes desde la sanción de la ley hasta la fecha ha alcanzado a más de un millón de personas, contabilizándose 130.000 en este último año.

Paralelamente, es importante también reconocer las dificultades para acceder a la regularización migratoria que encuentran algunos de los colectivos de migrantes “extra MERCOSUR” que residen y trabajan en la Argentina, para los cuales serían necesarias formular soluciones específicas.

Como conclusión, invitamos a destinar este Día Internacional del Migrante a la reflexión  sobre las migraciones y las personas migrantes, desde una perspectiva que las comprenda como un fenómeno que forma parte de la dinámica de todas las sociedades del mundo, y que perciba a las personas migrantes no como una amenaza, sino como seres humanos que han sido forzados o han optado por dejar sus hogares en búsqueda de oportunidades para mejorar sus condiciones de vida y las de sus familias.  

La OIM viene trabajando hace 65 años en este sentido y en este día, más que nunca, estamos convencidos de que en conjunto con la comunidad internacional, los gobiernos de todos los niveles, los propios migrantes y sus asociaciones, las organizaciones de la sociedad civil, la academia, el sector privado y demás referentes relacionados, podemos construir visiones y propuestas superadoras que incluyan esta visión comprehensiva y humana sobre las migraciones.

 

 

 

 

 

 

[1] Diez años antes, el 18 de diciembre de 1990,  la Asamblea General había adoptado la Convención Internacional sobre la Protección de los Derechos de Todos los Trabajadores Migratorios y de sus Familiares.

 

[2] Perfil Migratorio de Argentina, OIM, 2012 (Fuente: INDEC, Censo Nacional de Población, Hogares y Viviendas, 2010).

 

[3] Cuadernos Migratorios N°2, OIM, 2012.  Baer, G., Benítez, N. y Contartese, D. “La participación de los trabajadores inmigrantes procedentes de países limítrofes y de Perú en los mercados laborales urbanos de la Argentina”.